¿Qué se sabe sobre la viruela del mono? Un microbiólogo y un biólogo de la UCR lo explican

Enfermedad lleva en el mundo más de 50 años

La viruela símica (viruela del mono) no es nueva. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que esta enfermedad se detectó por primera vez en los seres humanos en 1970 en la República Democrática del Congo, específicamente, en un niño de nueve años.

¿Qué se sabe sobre la viruela del mono?

Básicamente, estamos hablando de una enfermedad que lleva en el mundo más de 50 años y ha subsistido todo este tiempo.

Entonces, ¿por qué hasta ahora este virus está causando tanta preocupación? ¿Por qué Costa Rica ya está alerta debido al primer caso sospechoso comunicado por el Ministerio de Salud el 1 de junio del 2022?

Una de las razones se debe al cese de la vacunación contra la viruela la cual, desde las palabras del Dr. David Loría Masís, científico de la Facultad de Microbiología de la Universidad de Costa Rica (UCR), brindaba una protección cruzada contra la viruela del mono. El cese de esta inmunización ha hecho que la población más joven no tenga la memoria de la vacuna.

“Como se dejó de vacunar, ya que no circulaba la viruela, poco a poco la población humana vacunada ha sido sustituida por población más joven que no tiene esta memoria de la vacuna. Esto causa que sea más probable y más frecuente que la viruela de mono esté brincando al ser humano. Cada vez que haya gente más susceptible, y menos gente que recibió la vacuna, se van a generar estos rebrotes que ya estamos viendo de la viruela de mono”, dijo el Dr. Loría.

En lo mismo concuerda el Dr. Gilberth Alvarado Barboza, experto de la Escuela de Biología de la UCR y médico veterinario, quien enfatizó que la viruela humana es una enfermedad erradicada mundialmente desde la década de los años ochenta. Pero que, desde mayo del 2022, la viruela del mono (pariente de la viruela humana) ha sido identificada en más de 20 países fuera de África y con un caso bajo investigación en Costa Rica.

“Hasta este momento no fue identificado el animal considerado como reservorio en la naturaleza, o sea, aquel que lleva el virus sin presentar signos clínicos. Sin embargo, investigaciones realizadas en 1950, identificaron la infección en primates no humanos y roedores. La enfermedad está presente en forma endémica (hay una ocurrencia de casos esporádica), en países de África Central y Occidental”, detalló el biólogo.

¿Los monos son los grandes villanos?

En definitiva, no lo son. El Dr. Alvarado aclaró que, contrario a lo que se puede pensar, los monos son víctimas del ser humano y que en el brote actual no existe participación de estos animales en la transmisión a las personas.

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“Todas las transmisiones identificadas hasta ahora por las autoridades sanitarias en el mundo fueron atribuidas a la contaminación por la transmisión entre personas. Es importante enfatizar que los monos (primates no humanos) no son los villanos, sino que también son víctimas como nosotros (humanos), y no deberían sufrir ninguna represalia, como agresiones, muertes, ser ahuyentados o cualquier otro tipo de maltrato por parte de la población”, señaló el Dr. Alvarado.

Para el biólogo, el miedo al contagio por transmisión de esta, y otras enfermedades, no está justificado en la proximidad que podamos tener con los monos. Muchos microorganismos afectan la salud de los primates humanos y no humanos.

Además, el Dr. Alvarado señaló que los primates suelen enfermarse antes y esto funciona como alerta sobre la presencia de una enfermedad que pueda afectar la salud de las personas. En otras palabras, los monos sirven como animales centinela sobre el riesgo de estar expuestos a enfermedades.

“Dejemos a los monos seguir haciendo su trabajo en los bosques de nuestro país. Recordemos siempre mantener la distancia de ellos y nunca ofrecerles comida. En esa acción podríamos compartir enfermedades y alguno de los dos salir severamente afectado, ya que hemos irrespetado e invadido suficiente su espacio. Y recuerda que si vemos un mono enfermo o muerto debemos avisar de inmediato a las autoridades responsables”, manifestó Alvarado.

¿Debemos preocuparnos?

La OMS asegura que la viruela del mono posee una tasa de transmisión más baja y con una severidad mucho menor que la viruela humana. No obstante, esto no quiere decir que no haya que prestarle atención.

Por esa razón, y para aclarar el panorama desde el área de la virología y la microbiología de la UCR, el Dr. David Loría decidió brindar unos minutos de su tiempo para dar una entrevista y ahondar más sobre esta enfermedad.

A continuación, un resumen con las respuestas a tres de las preguntas principales:

1. Dr. Loría, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la viruela símica se detectó por primera vez en los seres humanos en 1970. ¿Por qué hasta ahora, 52 años después, este virus está causando tanta preocupación?

Dr. David Loría Masís (DLM): “La pregunta es complicada. En los 70 ‘s es el primer reporte de la enfermedad. Pero, seguramente, la viruela del mono ha sucedido desde hace cientos de años. Lo que pasa es que, como la sintomatología es similar a una viruela (cuando esta enfermedad circulaba en el planeta), seguramente los casos de viruela de mono se confundían o eran mal diagnosticados como viruela humana.

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Cuando se vino la campaña de vacunación masiva para erradicar la viruela, la vacuna tenía cierta capacidad de conferir protección cruzada contra esta viruela de mono. Entonces, probablemente dejaron de haber brotes de viruela de mono por esa inmunización que llevó a la erradicación de la viruela.

En 1970 se empieza con una vigilancia epidemiológica, muy gruesa, para certificar que el planeta está libre de viruela. Ahí, se empiezan a observar estos casos y a seguirlos como sospechosos de ser los brotes finales de la viruela humana, y se identifica este nuevo virus causante de una sintomatología similar a la viruela, pero en una versión mucho más leve.

De igual forma, en la viruela había dos versiones. Una que se llamaba la viruela mayor y otra que se llamaba la viruela menor con una sintomatología más leve que la conocida.

Por lo tanto, la viruela de mono seguramente siempre existió, siempre brincó de la naturaleza al ser humano, pero quedaba oscurecida por la viruela humana y por la campaña de vacunación que, seguramente, llevó a que dejáramos de verla más frecuentemente.

Como se dejó de vacunar, ya que no circulaba la viruela, poco a poco la población humana ya vacunada ha sido sustituida por población más joven que no tiene esta memoria de la vacuna. Esto causa que sea más probable y más frecuente que la viruela de mono esté brincando al ser humano. Cada vez que haya gente más susceptible, menos gente que recibió la vacuna, van a generar estos rebrotes que ya estamos viendo de la viruela de mono”.

2. Lo que usted menciona concuerda con una de las dos hipótesis que manejan algunos científicos internacionales. Una, que el contagio pudo haberse exacerbado en el mundo debido al cese de la vacunación contra la viruela y, la otra, por la ingesta de animales portadores del virus. ¿Comparte usted estos criterios?

DLM: “El objetivo siempre fue dejar de vacunar a la población en algún momento cuando se llegase a erradicar la viruela, no seguir vacunado a la población para algo que ya no está circulando en el planeta. Entonces, desde ese punto de vista, teníamos un beneficio extra en ese momento, porque la vacunación estaba evitando esos brotes frecuentes de viruela de mono.

El resultado ahora es que volvemos a la normalidad y que el virus haga brotes de forma periódica en la población que no recibió esa protección cruzada.

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Con respecto al consumo de animales silvestres, sinceramente no lo considero un factor. Gran parte de la población del planeta consume animales silvestres: peces, venados, etc. Eso no creo que sea un factor condicionante para estos nuevos brotes. Me parece que es una exposición natural.

Segundo, se considera que el hospedero en la naturaleza de la viruela de mono es, seguramente, un roedor. Algún tipo de animal tipo ratón, conejo o un animal de la naturaleza al cual se le hace un síndrome un poco parecido al que sufre el humano pero, como tiene pelo, no se pueden ver las vesículas, las marcas en la piel y las personas se exponen a esto.

Ya se ha documentado, incluso, en animales que se tienen como mascota que estos han causado ciertos brotes en personas que poseen animales silvestres como mascotas”.

3. Ese último punto que usted detalla nos lleva a querer ahondar sobre cómo ocurre la transmisión del virus. La OMS señala que, en el 2003, el primer brote de viruela símica fuera de África se produjo en los Estados Unidos y se relacionó con el contacto con perros de las praderas. ¿Estamos hablando de un virus con el potencial de contagiar a distintos tipos de animales sin distinción y, de ahí, saltar a los humanos?

DLM: “La pregunta es interesantísima. Hay un virus para las vacas, hay un virus para el humano, hay un virus para el mono, para el ratón, para el canario, etc. Gracias a esto, se logró diseñar la primera vacuna:  la vacuna de Jenner contra la viruela en 1776. Lo que Jenner hizo fue agarrar la viruela de la vaca y utilizarla como vacuna. Esta protección cruzada fue la que permitió erradicar la viruela humana de la faz de la tierra.

El virus sí puede infectar múltiples especies, pero no le gusta. Son muy específicos de su propia especie. El brinco de especie se puede dar, pero son poco eficientes. Estos virus son virus de ADN, muy adaptados a la especie y, prácticamente, un tercio de su genoma son estructuras diseñadas para evadir el sistema inmune de su hospedero. Puede ser un hospedero humano, si es el caso de la viruela.

El virus puede replicarse en otra especie afirmativamente pero no le gusta y no es fácilmente adaptable a esa nueva especie”. Fuente Prensa UCR

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Redacción

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