Un padrón que envejece: Más de 600 mil adultos del padrón electoral supera los 65 años
El padrón electoral de Costa Rica refleja un cambio demográfico significativo de cara al próximo proceso electoral. Según datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), 600.565 personas mayores de 65 años están habilitadas para votar, lo que representa un 16,1 % del total de electores, estimado en 3.731.788 ciudadanos convocados a las urnas.
El crecimiento de este segmento confirma el avance sostenido del envejecimiento poblacional y consolida a las personas adultas mayores como un grupo con peso relevante en la toma de decisiones políticas del país. Este fenómeno no solo se manifiesta en el electorado, sino también en el perfil de quienes aspiran a cargos de elección popular.
Un padrón que envejece: Más de 600 mil adultos del padrón electoral super

De acuerdo con cifras oficiales del TSE, más del 40 % de las candidaturas presidenciales está conformado por personas mayores de 50 años. En el actual escenario electoral, dos aspirantes superan los 60 años, otros dos tienen 60 y 62 años, respectivamente, y cinco más cuentan con más de 50 años, lo que evidencia una tendencia hacia una mayor presencia de generaciones adultas en la competencia por los principales puestos políticos.
Las estadísticas del padrón electoral también muestran datos que destacan el aumento de la longevidad en el país. Al corte de 2025, 969 personas inscritas tienen 100 años o más, de las cuales 655 son mujeres y 314 hombres. La persona de mayor edad registrada alcanza los 118 años, un indicador que confirma el progreso en esperanza de vida.
En contraste, el grupo etario más numeroso corresponde a personas de 40 años, con 81.930 electores, lo que evidencia una distribución poblacional diversa, aunque con una clara tendencia al envejecimiento.
Este crecimiento del electorado adulto mayor plantea desafíos y oportunidades para el sistema político. Especialistas señalan que los partidos y candidaturas deberán incorporar con mayor claridad temas prioritarios para esta población, como la sostenibilidad de la seguridad social, el acceso a servicios de salud, las pensiones, el transporte accesible y la participación ciudadana.
Además, este grupo presenta tradicionalmente altos niveles de asistencia a las urnas, lo que incrementa su capacidad de incidencia en los resultados electorales.
Desde la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO) se subraya la importancia de una participación política informada y activa de las personas adultas mayores. La organización promueve que este sector se mantenga atento a las propuestas y dé seguimiento al cumplimiento de los compromisos que asuma el próximo gobierno.

Para AGECO, el derecho al voto y a ser electo constituye un pilar fundamental para fortalecer la democracia y ampliar la incidencia social de una población que históricamente ha enfrentado barreras de inclusión.
Costa Rica atraviesa una transición demográfica acelerada que, si bien refleja avances en salud y calidad de vida, también exige ajustes estructurales en políticas públicas. La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores y la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor (N.° 7935) establecen la participación social y política como un derecho fundamental.
En ese contexto, el aumento del electorado mayor refuerza la necesidad de una agenda pública que coloque el envejecimiento poblacional como un eje central del desarrollo social y democrático del país.
Fuente Infobae





