¡Un momento de crisis! ¿Qué hacemos?

La crisis hace mención a ruptura y a cambio.

(Por Jacqueline Pérez Navarro para El Guardian) – La palabra crisis procede de la palabra griega krino, que significa cruce de caminos. Así, cuando “estoy en crisis” implica que se vive una situación conflictiva, un desequilibrio que supone una elección. La crisis hace mención a ruptura y a cambio.

Las crisis vitales hacen que nuestra vida cambie de repente. Implican un conflicto y nos obligan a tomar decisiones, que no siempre son fáciles, ni nos sentimos capaces de tomar, ya que esa etapa se caracteriza por la incapacidad de la persona para abordar situaciones particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas.

En una situación de crisis llegan muchas preguntas que pueden agobiar y asustar, ya que la mente humana es inquieta y comúnmente, se quiere resolver todas las dudas rápidamente, en cuestión de minutos.

Pero a veces, eso no es posible; se necesita tiempo para ir descubriendo el camino, para ir superando los miedos hasta que llegue el momento en que nuevamente, encontramos seguridad.

También, las crisis tienen consecuencias observables en comportamientos. Por lo general apatía y desinterés por realizar actividades que no se está obligado a realizar, o por lo contrario y de forma desesperada se asumen nuevas experiencias, con la intención de llenar el vacío a través de sensaciones que distraigan. Ambos patrones de comportamiento pueden llegar al extremo de resultar dañinos, dado que, si se convierten en el eje central de la vida, pueden dar paso a un trastorno depresivo y/o a adicciones.

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Crisis Existencial

Puede aparecer en cualquier momento de la vida. Cuando una persona siente que no sabe el camino que debe seguir en la vida y ha dejado de visualizar las metas que tenía para alcanzar la autorrealización personal muy posiblemente está pasando por una crisis existencial.

No todo el mundo vive las crisis de igual manera: unos pueden vivirla durante unas semanas, otros unos meses y otros unos años. Las crisis existenciales largas e intensas suelen requerir ayuda por parte de un profesional. Cuando la crisis por la propia existencia se resuelve de manera satisfactoria, la persona siente que ha vuelto a conectar consigo mismo, reestructura su forma de pensar y puede llegar de nuevo al bienestar.

Cuando la persona que sufre una crisis existencial desarrolla una imagen negativa de sí misma, del mundo y del futuro, o cuando tiene una baja autoestima o una falta de confianza en sus propios recursos, puede llegar a la desesperanza, la indefensión aprendida, la depresión mayor e, incluso, al suicidio.

¿Qué hacer en un momento de crisis?

Es importante buscar apoyo en los demás y pedir ayuda; tanto en las personas cercanas como en los profesionales en psicología, ya que a través de un proceso terapéutico ayudará ante la crisis que se está viviendo.

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También, un proceso terapéutico puede ayudar a desarrollar estrategias de afrontamiento más eficaces y adaptativas que no sólo serán positivas para superar la crisis, sino para empoderar en el día a día.

Además, es necesario aceptar que las pérdidas y el sufrimiento son inevitables y forman parte de nuestra vida. Por lo general las cosas cambian continuamente y si no somos capaces de aceptarlo y reconocerlo quizá sea porque no queremos ser conscientes de que la vida es insegura; esto puede ser porque no nos sentimos cómodos en esa inseguridad y preferimos vivir en la seguridad y pensando que todo es para siempre.

Es importante tener objetivos, plantear nuevos retos y metas para la nueva etapa que se tiene por delante. No es tan importante conseguir el objetivo o la meta sino empezar el camino.

Redacción

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