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Oleaje extremo golpea el Caribe Sur y acelera la erosión en playas

Los recientes episodios de oleaje extremo en el Caribe sur costarricense provocaron un retiro significativo de arena, daños en infraestructura cercana al mar y cambios visibles en la línea de costa, según un monitoreo realizado por especialistas de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA). El impacto fue menor en los sectores donde se conserva la vegetación costera.

Playas del Caribe sur pierden terreno por oleajes severos

Entre los puntos más afectados destacan la carretera de acceso a Puerto Viejo de Talamanca (Playa Negra) y equipamientos turísticos en Manzanillo. Tras una gira de campo realizada del 10 al 12 de febrero, el investigador Gustavo Barrantes, de la Escuela de Ciencias Geográficas de la UNA, confirmó que la erosión no se presentó de forma uniforme a lo largo del litoral.

Los sectores con mayor desgaste incluyen Moín, Playa Negra, Punta Uva y Manzanillo. En estas zonas se registró caída de vegetación, retroceso de la línea de costa, formación de escarpes superiores a un metro de altura y una notable reducción del ancho de playa.

En Moín se detectaron escarpes de entre 10 y 70 centímetros, mientras que en áreas más críticas alcanzaron cerca de metro y medio. Además, la entrada y la punta del Parque Nacional Cahuita presentan pérdida de senderos y acumulación de troncos, lo que dificulta el acceso de visitantes.

El estudio también evidenció el papel protector de la cobertura natural. “Donde no hay vegetación, la erosión fue más extendida”, explicó Barrantes. Los oleajes severos están asociados a vientos intensos vinculados con frentes fríos y forman parte de un proceso de desgaste costero que se ha intensificado desde 2015.

La UNA analiza estos fenómenos mediante su Programa de Geomorfología Ambiental, en coordinación con la Comisión Nacional de Emergencias, a través del Sistema Nacional de Monitoreo de Erosión Costera (Sinamec). Esta iniciativa recopila datos sobre el comportamiento de las playas, identifica zonas vulnerables y orienta la toma de decisiones.

De acuerdo con los registros, el oleaje severo no solo ocasiona pérdidas temporales de arena, sino cambios permanentes en la línea de costa. Como antecedente, el investigador recordó el evento de 2020, cuando algunas playas se recuperaron parcialmente con el tiempo, pero el litoral retrocedió, acercando viviendas e infraestructura al mar y aumentando su exposición al riesgo.

Las proyecciones científicas coinciden en que la erosión será cada vez más frecuente por el aumento del nivel del mar, la variabilidad climática y el uso inadecuado del suelo.

En ese contexto, la Municipalidad de Talamanca avanza en su plan de ordenamiento territorial, considerado una oportunidad clave para incorporar medidas de protección frente a la erosión costera y salvaguardar la actividad turística, una de las principales fuentes de ingreso de la región.

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