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Noche de penales: Alajuelense empató 1×1 en la final de la Copa Centroamericana

La Liga Deportiva Alajuelense empató 1×1 en la final de la Copa Centroamericana 2025 de local en el Estadio Alejandro Morera Soto. Una noche con dos penales a favor y uno en contra de los manudos, todo quedó para el próximo miércoles saber si habrá tricampeón o un nuevo monarca centroamericano.

Noche de penales: Alajuelense empató 1×1 en la final de la Copa Centroamericana

La Liga llegaba con un libreto definido desde el arranque: presión alta, control de ritmos y ataques que nacían casi siempre por los pies de sus armas más filosas. Pero si hubo un ingrediente que marcó el juego, fue los penales.

Al 13’, la Liga generó su primera ruptura clara del partido: infracción en el área, balón al machón blanco y responsabilidad para Joel Campbell. Campbell abrió el cuerpo, buscó colocar el remate, pero Rubén Darío Silva reaccionó con una lectura perfecta, mano firme a su costado derecho y el 0-0 siguió intacto. Atajada clave.

La Liga no se desconectó. Siguió siendo la dueña de los ritmos, de los avances, de las sensaciones. Y justo cuando parecía que ese fallo se iba a enfriar con el dominio local, llegó el segundo penal al 31′.

El encargado fue Celso Borges. Borges aceleró el paso, impactó con dureza buscando el centro, pero Silva , a pesar de que no adivinó, logró levantar su pierna izquierda, para desviar el balón y mantener el 0x0. La afición no lo podía creer y tuvo que guardar sus celulares que estaban listos para grabar un gol y la celebración.

Penal que sí fue gol: 0-1 para Xelajú

Al 53’, Xelajú encontró lo que a la Liga se le escapó dos veces. Infracción por mano en el área del defensor manudo Guillermo Villalobos. Esta vez el responsable visitante fue Jesús López. Paso seguro, remate cruzado y 0-1. El primer golpe fue visitante, pero especialmente simbólico: cuando Xelajú tuvo el penal, no perdonó.

La Liga no entró en pánico. No se quebró. Se organizó de nuevo desde su postura, ideas y pilares. Y fue el extremo que más daño había generado por derecha, quien levantó la mano sin necesidad del manchón blanco.

Anthony Hernández tomó el control del mensaje ofensivo: desequilibrio, carrera larga, centro rasante al 67’ y aparición precisa de Ronaldo Cisneros para empujarla a corta distancia: 1-1. Reacción pura, autogenerada, sin adornos; un gol que llegó desde una jugada clara, trabajada, y no desde un pase juicioso al área. Hernández puso la idea, Cisneros el toque final.

¿Qué dicen los protagonistas?

 

La mesa está servida para  la vuelta el próximo miércoles 3 de diciembre en el Estadio Cementos Progreso en Ciudad de Guatemala, Guatemala. ¿Habrá tricampeón o un nuevo monarca centroamericano?

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