¡No sabemos vivir sin la Caja!

Artículo de Opinión

(Por *Albino Vargas Barrantes para El Guardián) – La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), según se afirma, es la institución más querida por parte del pueblo costarricense. ¡Y sí que lo es! Es más, podemos afirmar de manera categórica que, una abrumadora mayoría de los y las costarricenses de la actualidad, unas 5 millones 300 personas, nació cuando ya estaba fundada la Caja.

Consideremos que el 1 de noviembre de 1941, mediante la Ley No. 17, se crea la CCSS, durante la administración gubernativa del Presidente Rafael Ángel Calderón Guardia, con un estatus jurídico de institución semiautónoma del Estado. Luego, el 22 de octubre de 1943, se le da el rango de institución autónoma del Estado.

Al establecimiento real y verdadero de las circunstancias socio-históricas y político-económicas que dieron origen a la Caja, le falta mucho por ser escrito.

Por ejemplo, el gran papel de la clase trabajadora organizada de la época en esta hazaña, no ha sido tratado con profundidad y con justicia plena. El papel, en lo específico, de las manifestaciones de calle.

Por lo general, la historia oficial recoge el papel de tres grandes hombres patriotas y los “saca” del contexto de lucha social del momento en el marco de la pugna de las fuerzas de clase para que se crease la Caja: El Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, Presidente de la República en ese entonces; Monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez, máximo líder de la Iglesia Católica en esos momentos históricos; y, el Lic. Manuel Mora Valverde, Secretario General de Partido Vanguardia Popular (PVP), Partido Comunista, al frente de los movimientos sindicales y sociales de la época.

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Este enfoque está, repetimos, por escribirse de manera integral. Esperamos, desde la corriente sindical en la cual militamos, aportar en esa dirección en fechas próximas.

Tenemos entonces que todas las personas costarricenses que están vivas en este momento y que vinieron a este mundo a partir del 1 de noviembre de 1941, hace 81 años, nacieron cuando ya estaba fundada la Caja. O sea, la abrumadora mayoría de la actual población del país.

Y este amplio segmento de la población del país es, en su totalidad, gente integrante de la clase trabajadora (con empleo formal, sin él, en el desempleo abierto u oculto, jubiladas-pensionadas, en la microempresa y mediana empresa y similares; y, por ende, sus respectivas familias).

Y todos, de un modo u otro, ocupamos de la Caja Costarricense de Seguro Social para nuestras necesidades de salud, simples y complejas. Y, siempre que hemos ocupado de la Caja, ella ha estado ahí. Dicho de otra forma, quienes integramos ese amplio segmento de la población del país, ¡no sabemos vivir sin la Caja!

Es nuestro criterio que la Caja está entrando a la fase más crucial de toda su historia. Hay un conjunto de factores de diverso orden que se han venido perfilando para amenazar su existencia; pasando por las cuestiones de naturaleza como el perfil demográfico de la población y sus derivaciones estructurales en cuanto a su financiamiento, hasta los de corte subjetivo como lo es los riesgos de colapso por la maldad humana de la corrupción.

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Consta en diversas publicaciones que hemos escrito a lo largo de los últimos tiempos y mucho antes de que llegase a administrar la Caja sus actuales autoridades, varios planteamientos sindicales de nuestra autoría que nos llevaron a afirmaciones como las siguientes:

1) La Caja es del pueblo trabajador, no de los sindicatos.

2) Hay una alianza de corrupción al interior de la Caja que tiene conexiones fuertes con su entorno político y de negocios.

3) Gran parte del negocio privado de la Salud ha estado tutelado por las autoridades políticas y gremiales de la Caja en las últimas administraciones.

4) Un gremialismo excesivo, en ciertas circunstancias socio-históricas, creó poderes de facto que hoy controlan gran parte del accionar institucional.

5) La parte de las pensiones fue desnaturalizada a lo largo de las últimas décadas, con desvío de fondos que hoy la tiene al borde de una grave crisis.

Evidentemente, hay muchos aspectos imposibles de citar en la línea de puntualizar la serie de amenazas a la Caja. Está en desarrollo, según nuestra visión, nuevos episodios de riesgo para su institucionalidad como lo representa la intervención política que está viviendo por parte del Poder Ejecutivo.

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Corresponderá a la magnitud de su potencial defensor, el pueblo trabajador propietario de ella, asumir la tarea histórica de su salvamento, mediando una extendida organización de base desde lo local.

*Escrito por Albino Vargas Barrantes Secretario General Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP).

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Redacción

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