Las malas noticias en tiempos de Pandemia

(Por MSc. Jacqueline Pérez Navarro para El Guardian) – Doomscrolling es un término nuevo el cual hace referencia a todas aquellas personas que constantemente están leyendo, viendo y escuchando malas noticias. La palabra viene de “Doom” que se traduce por fatalidad, catástrofe y “Scrolling” que se refiere a la acción de deslizar el dedo por la pantalla para absorber el contenido digital.

El doomscrolling llega a toda persona que tenga, sobre todo, acceso a las nuevas tecnologías. No obstante, la fluencia de malas noticias también se da en la televisión y radio.

Quedar atrapado en las malas noticias.

Roxane Cohen Silver, profesora de psicología en la Universidad de California investigo después del atentado con bomba a la maratón de Boston de 2013 y el tiroteo de 2016 en el club nocturno Pulse de Orlando, la investigación concluyo que “la angustia puede aumentar el consumo de medios relacionados con el trauma posterior que promueve una mayor angustia en eventos posteriores”. Es decir, cuantas más noticias negativas vea, peor se siente y cuanto peor se siente, más quiere ver.

Las personas se sienten atraídas por las malas noticias. El peligro y el miedo captan la atención y esto es rentable para los que están detrás de los medios, y lo potencian.

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¿En qué momentos experimentamos Doomscrolling?

  • Cuando se elige detenerse ante una noticia negativa; se lee y/o escucha completa.
  • La noticia suele tener un impacto emocional breve.
  • El problema llega cuando la exposición es continua, de manera que poco a poco se genera una acumulación de emociones negativas.
  • Asimismo, también se da un hecho evidente. No se ponen filtros. Se navega por las redes sociales (hacemos scrolling) y al final llama la atención esa noticia de última hora alarmante o triste. 

Noticias negativas como mecanismo de defensa.

Según Pamela Rutledge, directora del Centro de Investigación de Psicología de los Medios con sede en California “el doomscrolling describe la necesidad compulsiva de tratar de obtener respuestas cuando sentimos miedo”. De tal modo que “tendemos a evaluar constantemente si la nueva información supone una amenaza para nosotros, estamos biológicamente motivados para atender a esta clase de cosas”.

También Dean McKay, profesor de psicología de la Universidad de Fordham, especialista en trastornos de ansiedad y conductas compulsivas indica que “la actitud de estas personas es de reconocer que las cosas son bastante horribles, pero me siento cómodo, ya que voy a poder dormir bien esta noche pensando que todas esas cosas no me pasan a mí”.

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“Todos los estados emocionales humanos surgieron de la adaptación”, indica McKay, “por tanto, querer sentir indirectamente una cierta emoción al leer noticias o comentarios fruto del enojo o la desesperación, puede ser una forma de practicar mecanismos de afrontamiento evolucionados, que hemos desarrollado para gestionar los acontecimientos negativos de la vida. Tener miedo, por ejemplo, nos pone en alerta máxima, lo que es útil en situaciones peligrosas. En este sentido, el doomscrolling funciona como una herramienta de recopilación de información y estrategia”.

La pandemia.

Es lo más parecido a un depredador natural, el cual es invisible y letal. Los sentidos están focalizados en la amenaza. Necesitamos toda la información al respecto, y como ahora el ser humano no es capaz de verlo con los sentidos como los antepasados en la naturaleza, se necesita de otros medios que den esa información: los medios de comunicación y las redes sociales.

Se busca lo que interesa, y lo que interesa son las noticias que confirmen la hipótesis de que algo va bien o mal, ya que eso da seguridad.

Recomendaciones para evitar el doomscrolling.

Aunque una persona se sienta tentada, si ya se ha percatado que hace mucho doomscrolling, entonces es momento de detenerse para reflexionar sobre su salud mental.

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Porque el miedo aumenta, oprime, obsesiona, deprime, hace que cada uno se vea vulnerable e incapas de hacer frente a las amenazas.

  • Horarios para ver noticias: redes sociales, navegación por internet, televisión y radio.
  • Buscar contenido alegre: para romper con el círculo de negatividad.
  • Realizar actividades positivas y gratificantes: de esta forma el estado de ánimo mejora y con ello la motivación y las ganas de seguir haciendo cosas que hagan sentir bien.
  • No ver la noticia negativa cuando haya una respuesta emocional asociada como ansiedad, aburrimiento, enfado y demás.

Una charla con una persona querida o un pequeño paseo son ejercicios reconfortantes que optimizan la salud mental. Inviertan mucho más en esas áreas para un equilibrio más allá de las pantallas.

Redacción

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