Hipocresía con el Covid, porqué no cierran las comidas rápidas

Enfermedades crónicas no son combatidas, y están representan el mayor peligro

Hipocresía pura. ¿Qué está matando realmente a los pacientes infectados por el Covid-19, la enfermedad solita o las enfermedades crónicas del afectado?.

El Gobierno en la actitud más cobarde cierra la puerta a restaurantes de todo tipo sin discriminar entre saludables, poco saludables, y nada saludables. Es más una venta de pollo frito cocinado con aceite recalentado 400 veces, vende mucho más en época de cierres que uno dedicado a vender casados porque es más barato y rápido que armar un plato de comida sana.

No pretendemos ser groseros, pero debido a que el Covid 19 llegó para quedarse no podemos seguir con medias tintas, hay que combatir las enfermedades crónicas.

Los datos son contundentes, del 18 al 24 de abril la Caja Costarricense del Seguro Social registró 662 nuevos ingresos en unidades hospitalarias, lo que significa 96 ingresos diarios, y 4 internamientos por hora. De esos pacientes cuántos estaban obesos, malnutridos, y con enfermedades crónicas. La institución aseguradora ni el Ministerio de Salud revelan el cuadro clínico del paciente.

El Covid 19 para llevarse a alguien tiene que estar enfermo de algo, una persona sana con un estilo de vida saludable difícilmente o casi imposible será víctima mortal del virus.

De hecho un artículo del Washington Post de Joel AchenbachKarin Brulliard sobre “El Misterio del Covid 19” apunta a que: “Los científicos no pueden hacer mucho más que afirmar que el COVID-19 tiende a atacar de forma más severa a las personas mayores —por lo general clasificadas de 60 años en adelante— y a aquellos con condiciones crónicas como hipertensión, diabetes y enfermedades pulmonares o cardíacas”, señala el artículo.

En la página Noticias ONU otro artículo apunta a que “Las muertes por diabetes aumentaron en un 70% a nivel mundial entre 2000 y 2019, con un aumento del 80% en las muertes entre los hombres”.

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La misma página concluye en ese mismo artículo: “El COVID-19 se ha cobrado trágicamente más de 1,5 millones de vidas. Las personas que viven con afecciones de salud preexistentes (como enfermedades cardíacas, diabetes y afecciones respiratorias) tienen un mayor riesgo de complicaciones y muerte debido a COVID-19”.

Sin embargo, seguimos creyendo que el frío está en las cobijas, cuando es evidente que la humanidad entera, y la población costarricense está expuesta a todo tipo de enfermedades si no declaramos con la misma ferocidad una guerra contra la obesidad, la diabetes, la hipertensión, cuyas causas principalmente tienen que ver con estilos de vida poco o nada saludables.

La verdad es más fácil y barato alimentarse con productos poco saludables que incluir una dieta alta en alimentos saludables.

Por ejemplo, un kilo de pollo crudo de pastoreo (libre de hormonas) vale casi dos veces más que un combo de McDonald’s, o de KFC. La gente debe llegar, preparar el pollo, servirlo, lavar los platos, versus una comida rápida que ni siquiera obliga al consumidor a gastar 50 calorías lavando el plato.

Las espinacas, por ejemplo, una taza de espinaca cruda contiene: 7 calorías. 0.86 gramos (g) de proteína. 30 miligramos (mg) de calcio.

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Una hamburguesa simple de McDonald’s, según la propia compañía, tiene: 248 calorías, calorías de grasa 110, grasa total 12 gramos, grasa saturada 6 gramos, colesterol 16 miligramos, 495 miligramos de sodio, carbohidratos 18 gramos, fibra dietética 3 gramos, azúcar 7 gramos, proteínas 18 gramos, vitamina a 2%, vitamina C 2%.

Adivine cuál es de más fácil venta en la calle. De hecho y a pesar de la popularidad de Popeye en los 70, 80, y 90 nadie explotó una venta de hamburguesas a base de espinacas.

Si el Ministerio de Salud no comienza premio y castigo contra las comidas y bebidas poco saludables no habrá posibilidades de frenar el aumento de hospitalizaciones a largo plazo cuando vuelva aparecer otra pandemia de una gripe rara familia de los Coronavirus.

En el mundo, la Coca Cola, reconocemos por presión del Mercado y gustos de sus clientes, eliminaron el azúcar de sus bebidas, eso señala voluntad y visión futuro, pero igual otros componentes de la gaseosa son perjudiciales.

En menos de 60 años, Costa Rica pasó de tener una desnutrición superior al 50% a un índice de obesidad del 34%, según una noticia de la Universidad de Costa Rica. Y en el mismo artículo infiere la proliferación de sodas y comidas rápidas.

Costa Rica ocupó la sexta posición en Latinoamérica con el mayor porcentaje de adultos obesos, según datos publicados en el 2018 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés).

Sin embargo, no vemos al Ministro de Salud Daniel Salas declarando emergencia nacional por obesidad, ni declarando enemigo público a los restaurantes de comida rápida ni a los envasadoras de gaseosas.

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El nivel de pobreza de los costarricenses aumentó en los últimos años y esa población consumirá lo que pueda, no precisamente alimentos saludables. Ir a un gimnasio no es para todos por el costo, ni tampoco se incentiva el hábito del caminar reforzado por la idea de inseguridad.

No habrá vacunas que protejan a los costarricenses si no combatimos con las mismas ganas los estilos de vida poco saludables de los costarricenses.  El Covid es el nombre de la enfermedad de turno, pero mañana la humanidad entera podría sufrir por cualquier otro mal, y si no está sano su vida será corta e improductiva.

Exigimos bajo el concierto del respeto declarar la guerra a los estilos de vida poco saludables, premiar con incentivos fiscales a los restaurantes de comida sana, y gravar con un impuesto a la comida chatarra a los que insistan en vender alimentos poco saludables.

A las sodas y sus encargados capacitarlos con el INA con recetas sanas como las ensaladas con ingredientes nutritivos.

Sin embargo, muchos de los problemas físicos son detonados por problemas psíquicos y emocionales que requieren campañas.

Los pendientes son muchos, pero el espacio da para crear más y mejores calidades para el estilo de vida de los ticos. Dejemos de ser el país más feliz del mundo, para ser el país más sano del mundo.

Richard Molina Mesen

Periodista y Productor Audiovisual, con más de 25 años de experiencia. Director de Elguardian.cr

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