Estudio confirma falla sísmica activa bajo el centro de San José
Así lo señala estudio del OVSICORI
Un estudio preliminar del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA) confirma que los sismos percibidos con fuerza en el centro de San José en agosto de 2025 y enero de 2026 se originaron en una falla sísmica activa, parte de un mismo sistema de fallas corticales ubicado directamente bajo la capital.
Estudio confirma falla sísmica activa bajo el centro de San José
El informe analiza en detalle el sismo del 19 de enero de 2026, de magnitud local 4,4, cuyo epicentro se localizó bajo el sector del Museo Nacional, a una profundidad aproximada de apenas tres kilómetros. Esta condición somera explica por qué el evento fue percibido de forma intensa y generalizada en el Valle Central, a pesar de tratarse de un sismo de magnitud moderada
Los especialistas indican que este evento comparte origen con el sismo del 22 de agosto de 2025, de magnitud 4,1, y ambos estarían asociados a la denominada falla Otoya, un sistema de fallas de rumbo sinestral que atraviesa el subsuelo del centro de San José.
La identificación de actividad sísmica en esta estructura representa un avance significativo en la comprensión de la amenaza sísmica local.

El estudio detalla que la fuerte percepción ciudadana se debió a la rápida liberación de energía de alta frecuencia, generando sacudidas breves pero intensas, comúnmente descritas por la población como un “golpe” seco. Además, se documentaron efectos de amplificación del movimiento en zonas con suelos sedimentarios y depósitos volcánicos poco consolidados, lo que incrementó la intensidad del sacudimiento en sectores específicos del Valle Central.

Aunque la actividad posterior a ambos sismos fue limitada y se registraron pocas réplicas, los investigadores advierten que estos eventos confirman que el centro de San José se encuentra sobre un sistema de fallas activo capaz de generar sismos perceptibles.
En ese contexto, el OVSICORI-UNA subraya la importancia de fortalecer la red de monitoreo sísmico en la capital para mejorar la evaluación del riesgo y la comprensión de los efectos locales del suelo en futuros eventos. Fuente: UNA





