En la Fila de la Esperanza para buscar trabajo. ¡Me agüevás!

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¿No sé si ustedes tuvieron la oportunidad de leer que, según el INEC, el desempleo subió al 12.4%?. ¡Hola, mucho gusto, yo soy uno de esos números!.

Lamentablemente la semana anterior, la empresa donde laboraba decidió dejarme ir, en pleno mes de febrero, cuando había pedido vacaciones después de trabajar todo diciembre a todo gas, me saqué la rifa.

La presión en la casa por llenar el plato, el cuento de que estudie para ser alguien en la vida, y otros demonios internos lo llevan a uno a buscar lo que sea.

Una luz apareció ante tanta oscuridad, una empresa de las grandotas tenía feria de empleo. “Allá voy me dije” envalentonada ante tanta incertidumbre.

La publicidad no indica el nivel de sufrimiento y desesperación que implica el trámite.

Empezaba el curso lectivo y vaya noticia, dejar a mi hija, mi pequeña razón de vivir, a la entrada de la escuela para correr a buscar trabajo y pronto.

Había que usar el mapa del tesoro, eso me imaginaba, por eso hasta el centro de Heredia para averiguar dónde paraban los buses que me llevarían a aquella dichosa feria.

Mercedes Norte era mi destino, pero necesitaba estar segura. Le pregunté a la muchacha delante de mío, por aquella dirección e inmediatamente me dijo que hacía rato había pasado por ahí y calculaba que habían más de 300 personas.

Malas noticias, yo ingenua creí que el tesoro era todo mío, para peores pagar ₡250 al chofer para adelgazar aún más las finanzas, en época de ahorro cuando todo cuenta, todo cuenta.

La chica me dijo que casi llegábamos al campo ferial, estaba bastante cerca. Antes de llegar a la parada apareció súbitamente una gran fila. Fue entonces que me dijo:
– “Aún falta para llegar, pero siga la fila que esa es”

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Bajé del autobús a las 8:35 de la mañana, y caminé, lo curioso es que llevaba como 500 metros y no veía el final de aquella cadena humana con factor común, desempleo.

El bendito problema de no estar bien preparado académicamente para encontrar un puesto de trabajo como verdulero, carnicero, o panadero.

Conforme caminaba, escuchaba a algunos decir: “ojalá vinieran los medios de comunicación a grabar ésta fila para que vean que sí hay gente necesitando trabajo”.

Al llegar al final de una fila de la que no tenía idea dónde iniciaba, seguía viendo personas de todas las edades llegar con la cara de susto y de esperanza casi perdida.

El calor comenzó a afectar, más de uno sacó su sombrilla, otros se tapaban con los folders con que llevaban sus Currículum; aquella luna no sólo quemaba la piel, sino las ilusiones.

A las 9:00 am, la fila cuál siempies empezó a moverse poco a poco, lento y agónicamente entraban y salían sin mayor referencia.

El reloj parecía no avanzar, pero calculo que una hora después vi a lo lejos un rótulo que decía “entrada”, por lo que pensé, que ya la espera estaba por terminar.

Gente de todo tipo de edad e historia de vida.

En la entrada del campo ferial, nos recibió una señora que ofrecía vender por catálogo y bueno, era una oportunidad para ella el ver tanta gente junta.

Tanta gente para algunas decenas de puestos en carnicería, cafetería, perfumería, y panadería, “¿seré yo la elegida?” decía para mis adentros. Como herediana sabía que podía ser.

Recordé el comentario tan ofensivo de nuestra Ministra de Trabajo, sobre que no hay suficiente preparación.

Yo soy periodista con una maestría de administración de empresas con énfasis en mercadeo en proceso, y como yo a miles nos vendieron el rótulo de “estudie para ser alguien en la vida”, mentira, no hay trabajo, pero si mucha oferta educativa.

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Ahora hacía fila para ver si encontraba empleo como cajera, verdulera o algo que pudiera hacer pues como digo siempre: “comemos todos los días y mi hija también”.

Mientras esperaba en la fila, dos muchachos se saludaron, uno ya había brindado su información a la empresa organizadora de la feria y el otro esperaba igual que yo.

“Me hubiera dicho que venía a la feria, yo estaba haciendo fila desde las 6:20 de la mañana, por eso es que salgo a ésta hora”.

Al entrar al campo ferial, me topo con la fila más larga que había visto en mi vida, por lo que no sólo me asombré, sino pensé en la situación que actualmente viven tantas familias a causa del desempleo.

Una muchacha identificada con parte de la compañía me dió esperanza, por eso me acerqué y vi una información impresa, detrás de mí otros también mostraron curiosidad, fue hasta entonces que nos dio una información fotocopiada con un link y un código “QR”. Nos indicó que introdujéramos nuestra información al entrar al link.

La señora que iba delante de mí comenzó a hablarme de que tenía muchos años de no trabajar para un patrono, pues trabajaba en lo propio, sin embargo, ahora sólo tenía algunos encargos.

Sus ingresos no eran los mismos de antes, también me habló de todos aquellos papeleos que hay que hacer para vender el pan y los bocadillos que hacía con todas las de la ley.

Vi que tenía dificultad con el internet por lo que le ayudé a meter los datos como: nombre, correo electrónico, puesto al que aplicaría y si posee carnet de manipulación de alimentos, continúo la fila.

Posteriormente, se nos acercó una representante para preguntamos si ya habíamos introducido los datos, a lo que respondimos de manera afirmativa. Fue después de eso que nos cayó el balde de agua fría….

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“Si ya llenaron esos datos pueden retirarse, nosotros los estaríamos contactando”. La famosa frase de ¡No nos llame, nosotros los llamamos!, me agüevás.

No me fui, continué la fila con la esperanza de tener alguna información adicional. Otra señora que nos llamó a que nos acercáramos a la mesa donde ella estaba sentada, “si ya llenaron la información con eso está bien”, nos indicó y al ver los rostros de indignación nos dijo que podíamos arrancar la primera hoja del currículum y que ellos nos estarían contactando.

Sentí como si fuera parte del pueblo de Israel vagando por el desierto, y Moisés jaló para dejarnos solos en nuestra miseria.

Al salir del campo ferial escuché el mensaje que un joven le enviaba a su madre, diciéndole que todas esas horas en las que estuvimos bajo el sol fue sólo para que nos dieran un link para introducir datos personales.

Yo, al igual que él, pero a mis adentros, me preguntaba si no habría sido más fácil haberlo hecho digital, sin convocar a tantas personas que actualmente no tienen ingresos y debían gastar de lo poco que tienen en pasajes, e impresión de hojas de vida.

Mañana voy para otra, no quiero ser parte de la estadística, mientras tanto, usted que me está leyendo, ¿no le interesa vender por catálogo?.

(Nota de El Editor: Este artículo fue patrocinado gracias a la lectura que cada uno de ustedes le dio a la nota de esta periodista profesional que hoy logró un ingreso.  Comparta para generar más empleos).

Redacción

El Periódico El Guardián tiene 10 años, pionero en el periodismo independiente. "El deber de un periodista es informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentar el odio o la arrogancia" Ryszard Kapuscinski

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