El día en que le pusieron bozal al periodismo costarricense

(Artículo de Opinión de Lafittte Fernández, periodista costarricense. Tomado de su muro de Facebook).

ESE PACTO NO DEBIÓ EXISTIR

Lafitte Fernández

No sé quiénes hicieron eso. Tampoco sé quiénes, y cómo, ordenaron que eso sucediera. Pero ocurrió. Una mente lo pensó. Una mente lo parió y lo ejecutó. Lo grave no es que pocos se percataran que eso ocurrió.

Lo verdaderamente grave es que pocos, muy pocos, protestaran por lo que le sucedió, el dos de agosto, al periodismo costarricense, en las afueras de la Basílica de Los Angeles.

Estoy convencido que había que estar ahí, cerca del Presidente Carlos Alvarado, para saber cómo fue posible que eso ocurriera: le pusieron un bozal al periodismo costarricense y casi todos se quedaron callados.

Presidente Carlos Alvarado, Primera Dama Claudia Dobles durante la Homilía, Iglesia Virgen de Los Angeles, Cartago, Costa Rica. 2 Agosto 2019,Foto: Roberto Carlos Sánchez @rosanchezphoto

Debo ser honesto: si no hubiese sido por los periodistas de Radio Columbia no me hubiese enterado de nada.

Fueron los únicos periodistas, o al menos eso creo, que reaccionaron contra el bozal oficial que construyeron los periodistas que rodean a Carlos Alvarado.

Yo no estuve ahí. Pero bastaba escuchar, en Radio Columbia, el discurso de un Obispo para descifrar que unos pocos se encargaron de avergonzar al periodismo costarricense.

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Lo que provocó que se tejiera el bozal construido con cuero de primera clase, fue el discurso del Obispo. Fue un discurso desacostumbrado, no tradicional. Lo escuché completo. Un clérigo con buena voz, buen juicio crítico y una cabeza bastante simétrica y proporcionada, le dio duro al Gobierno.

Hasta le recordó al presidente Alvarado que con el voto de los católicos que entraron a defender a la Virgen de Los Angeles, embestida por otros cristianos, él ganó y asumió el poder.

El discurso fue nervudo, animado, sagaz. No necesariamente se tenía que estar de acuerdo con su contenido para saber que algo insólito pasó ese día en Cartago.

La Iglesia defendió la vida, atacó tesis de “minoría”, pidió unión y no sé cuántas cosas más. Repito: lo que pasó después, fue lo que me asombró. Sobre todo por la clase de avasallada que el poder le causó al periodismo.

Luego de acabar el discurso del Obispo, esperé las preguntas que los periodistas le harían al gobernante.

Ahí nació mi turbación, mi sobrecogimiento. Fueron tres, sólo tres preguntas, las que le hicieron al presidente Alvarado.

Todas deshilachadas, toscas, palurdas. Parecía que ningún periodista había escuchado el discurso del Obispo.
La última pregunta fue la ruina total: qué mensaje le daría a los romeros, preguntaron al presidente Alvarado.

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Confieso que no pude aclimatarme a tan poco. Aquello fue el colmo. No existió una sola pregunta sobre el contenido del discurso.

Le hablaron al gobernante en forma directa, sin flequillos, y en la cara. El poder político calló todas las preguntas sensatas, justas y razonables.

Presidente Carlos Alvarado, durante la Homilía, Iglesia Virgen de Los Angeles, Cartago, Costa Rica. 2 Agosto 2019,Foto: Roberto Carlos Sánchez @rosanchezphoto

El método de los gobiernistas me preocupó. Pero me preocupó más que nadie protestara las conductas que le impusieron al periodismo. Pero, sobre todo, me afligió que nadie protestara. Que el periodismo activo respaldara lo que ocurrió.

Debo ser justo. No todos callaron. En Radio Columbia protestaron por lo que pasó. Su director, a quien no conozco, narró que algo no digno había sucedido. Que, posiblemente, las preguntas se habían pactado.

Era evidente: una mente construyó el bozal que se le colocó al periodismo costarricense el viernes pasado.

Alguien ordenó que al gobernante no se le preguntara sobre el discurso Alguien hizo un acuerdo que ni siquiera se debió plantear.

En Casa Presidencial hay periodistas valiosos, escrupulosos, éticos, profesionales., Conozco a algunos de mi generación. Es gente que respeto. Pero lo que sucedió en Cartago no debe volver a ocurrir.

Con ese método se estafa a los costarricenses que esperan algo más del periodismo.

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A la gente no le gusta el periodismo agachado. Mucho menos el periodismo pactado, apalabrado.

Puedo respetar que se le dijera a los periodistas que el presidente Alvarado no respondería el discurso para no entrar en polémicas y respetar la palabra de la Iglesia Católica.

Asunto de cortesía, se diría. Hasta podría estar de acuerdo con aquello que nadie llega a casa ajena a reprimir el lenguaje del anfitrión. Pero, la salud del país requería los juicios del gobernante.

El debate, la polémica, las palabras bien ajustadas, y hasta el juicio crítico era importante ante semejante acontecimiento.

El periodismo no debió entregarse. El gobierno no debió sugerir un pacto. Pero, sobre todo, quienes fueron dañados por ese pacto, debieron protestar y quitarse el bozal.

La dignidad de los costarricenses es un bien social superior. Si eso no se entiende…!Que Dios nos agarre confesados!

Homilía, Iglesia Virgen de Los Angeles, Cartago, Costa Rica. 2 Agosto 2019 Foto: Roberto Carlos Sánchez @rosanchezphoto

Redacción

El Periódico El Guardián tiene 10 años, pionero en el periodismo independiente. "El deber de un periodista es informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentar el odio o la arrogancia" Ryszard Kapuscinski

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