El Darién se vacía: la impactante caída del flujo migratorio hacia Estados Unidos
La selva del Darién, durante años símbolo del tránsito migratorio más peligroso de América Latina, vuelve a ocupar un lugar central en el mapa regional, aunque con una dinámica completamente distinta. Lo que antes fue una ruta masiva hacia Estados Unidos se ha transformado en un corredor de retorno para miles de migrantes latinoamericanos que ahora cruzan Panamá en dirección a Suramérica, impulsados por el endurecimiento de las políticas migratorias en Norteamérica y el aumento de las deportaciones.
Este cambio marca un giro histórico en los flujos migratorios del continente y redefine el papel de Centroamérica —incluida Costa Rica— en una crisis que no ha desaparecido, sino que ha cambiado de rumbo.
El Darién se vacía: la impactante caída del flujo migratorio hacia Estados Unidos

El mapa migratorio de América Latina atraviesa un cambio profundo y sin precedentes. Las rutas que durante años condujeron a miles de personas desde Suramérica hacia Estados Unidos hoy muestran un fenómeno inverso: el retorno masivo de migrantes que, ante las políticas migratorias en Norteamérica, emprenden el camino de regreso atravesando Panamá y Colombia.
Durante las primeras semanas de 2026, Panamá se ha convertido nuevamente en un punto clave de tránsito, aunque esta vez en dirección sur. El fenómeno está directamente vinculado a la intensificación de las deportaciones y restricciones migratorias impulsadas por la segunda administración del presidente estadounidense Donald Trump.
El colapso del flujo migratorio hacia el norte
De acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Seguridad Pública de Panamá, el tránsito irregular por la selva del Darién —una de las rutas migratorias más peligrosas del continente— prácticamente desapareció. Hasta diciembre de 2024, solo 3.091 personas cruzaron la selva rumbo al norte, frente a más de 302.000 migrantes registrados el año anterior, lo que representa una reducción del 99 %.
Este desplome contrasta con los años más críticos de la crisis migratoria. En 2023, más de 520.000 personas atravesaron el Darién en dirección a Norteamérica; en 2022 fueron 248.283 y en 2021 133.726, según datos oficiales.
Migrantes regresan por Panamá rumbo a Suramérica
El nuevo patrón migratorio se refleja en las cifras de retorno. Entre el 1 y el 18 de enero de 2026, Panamá registró la llegada de 577 migrantes irregulares en dirección sur. La mayoría eran ciudadanos venezolanos (555), seguidos por colombianos, ecuatorianos, estadounidenses y personas de países extracontinentales.
Las autoridades panameñas indicaron que muchos de estos migrantes provenían de México, donde quedaron varados tras el fortalecimiento de los controles fronterizos con Estados Unidos.
El trayecto de retorno se concentra en el poblado costero de Miramar, desde donde los migrantes se trasladan en pequeñas embarcaciones hasta Puerto Obaldía, en la provincia del Darién, frontera con Colombia. Desde allí continúan por vía marítima hacia Necoclí, ya en territorio colombiano.
Un fenómeno regional con impacto en Centroamérica
Durante todo 2025, Panamá contabilizó 22.833 personas en flujo migratorio inverso, de las cuales más del 90 % eran venezolanos. Colombianos, peruanos y ecuatorianos completaron el resto de las nacionalidades.
Este cambio de tendencia tiene implicaciones directas para Centroamérica, incluida Costa Rica, país que durante años formó parte del corredor migratorio hacia el norte. Expertos regionales advierten que la reducción del flujo irregular podría aliviar la presión sobre los sistemas de atención humanitaria, aunque también plantea nuevos desafíos en materia de cooperación regional y protección de derechos humanos.
La drástica disminución del tránsito migratorio responde a una combinación de factores. Por un lado, las políticas restrictivas de Estados Unidos, enfocadas en limitar la permanencia de extranjeros en situación irregular. Por otro, la decisión del Gobierno panameño de cerrar rutas clave en la selva del Darién.
Desde julio de 2024, Panamá implementó el cierre de pasos irregulares y firmó acuerdos con Estados Unidos para la realización de vuelos de deportación. Como parte de estas medidas, se ejecutaron 22 vuelos chárter de deportación y expulsión de migrantes.
El ministro de Seguridad Pública, Frank Alexis Ábrego, calificó la situación como “un logro histórico”, señalando que el manejo del flujo migratorio se realizó con respeto a los derechos humanos y en coordinación con actores internacionales.
Las cifras actuales sitúan el tránsito por el Darién en niveles similares a los de 2012 y 2013, cuando poco más de 3.000 personas cruzaban la selva anualmente. Para analistas, este retroceso marca el fin de una de las etapas más intensas de la migración irregular en la región.

Sin embargo, el retorno masivo de migrantes evidencia que la crisis humanitaria no ha desaparecido, sino que ha cambiado de dirección. Centroamérica y Suramérica enfrentan ahora el reto de atender a miles de personas que regresan sin haber alcanzado el destino que durante años representó la promesa de una vida mejor.
Con información de Infobae
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