Edificio de la antigua Librería Lehmann recuperará su fachada original

Devolver la apariencia original de la fachada de lo que fue el antiguo edificio de la Librería Lehmann, basándose en fotografías antiguas, es el principal objetivo de las restauraciones que se le realizarán a la edificación en los próximos días.

Lo anterior se desprende de los permisos aprobados por el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC).

La idea es que la fachada del inmueble recupere la antigua apariencia que tuvo en el año 1914, cuando el edificio fue construido por el arquitecto Gerardo Rovira con un elegante estilo Neoclásico.

Anterior a la declaratoria como Patrimonio Histórico-Arquitectónico en 2016, se le adosó una estructura a todo su frente con el objetivo de crear mayor espacio de exhibición. Próximamente, las pilastras (columnas decorativas adosadas a la pared) que fueron cortadas por esta modificación, volverán a prolongarse hasta el suelo y los ventanales desde donde se seduce al transeúnte, recuperarán su forma original.

Las obras se realizarán con el fin de poner en valor el edificio y este pueda ser utilizado para fines comerciales, por lo tanto, debe cumplir con los requerimientos que la legislación del país establece.

Estos requerimientos incluyen crear un acceso para personas con discapacidad, espacio para una ruta de evacuación, servicios sanitarios para los clientes, nueva instalación de tuberías y, muy importante, un sistema eléctrico que cumpla con el código vigente. El antiguo edificio carecía de los sistemas mecánico y eléctrico.

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En su interior, contará con un pasillo de evacuación contiguo a la pared del lado este que desembocará en una puerta de emergencia con salida a la avenida. Para habilitar esta salida de emergencia, se aprovechará el buque existente que está inhabilitado, pero que será visible a partir del retiro de la estructura que se adosó hace un tiempo a la fachada.

Además, el edificio se pintará por completo, los vidrios de la planta baja serán sustituidos por vidrio temperado de una sola pieza e instalarán toldos sobre cada ventana para simular los que tuvo hace un siglo.

Con base en fotografías, al restaurar las pilastras de la fachada con su línea hasta el suelo, el zócalo inferior del primer nivel deberá reubicarse en su posición original.

Según el permiso otorgado por el Centro de Patrimonio Cultural, los materiales propuestos para la intervención “son compatibles con los existentes en el edificio, por lo tanto, no se considera que suceda una alteración a su tejido histórico”.

Se consideró que los toldos que instalarán en la fachada son elementos reversibles similares a los que originalmente existieron, por lo tanto, contribuirán tanto a la estética, como a la preservación del inmueble. Por otra parte, la rotulación por instalar va en proporción a la escala que posee la fachada y no competirá con su apariencia.

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Además, el antiguo edificio va a ser restaurado internamente; se pintarán techos y columnas, resanarán las paredes de ladrillo y ferrocemento (técnica constructiva utilizada a principios del siglo XX que incluye cemento, arena, malla de alambre y agua) y levantarán una pared trasera para dividir el espacio entre el inmueble patrimonial y el edificio colindante.

Por otra parte, conservarán los mosaicos y se colocará un piso flotado, especie de tarima que no está pegada ni clavada a la base. “Los pisos flotantes que se pretende colocar como nuevos, son elementos reversibles y en una eventualidad permitirá que la edificación retome su apariencia original sin causarle daño alguno al tejido histórico”, indicó la arquitecta del Centro de Patrimonio Cultural.

Los elementos que no son originales serán removidos para adaptar el espacio al nuevo uso. Este es el caso de la mueblería que rodea a las escaleras de madera que comunican al vestíbulo del entrepiso, con esta medida se podrán apreciar mejor. En el vestíbulo destaca una baranda de herrería sin soldadura que evidencia su antigüedad y que se mantendrá tal cual.

“Las adaptaciones que se ejecutarán de forma controlada, hacen viable que el patrimonio se incorpore a la realidad actual en cuanto al cumplimiento de la normativa vigente. Lo que permite su preservación, conservación, así como la salvaguarda de la vida de las personas que lo ocupan. Es importante indicar que, una vez iniciadas las obras, estas contarán con el acompañamiento y fiscalización del Centro de Patrimonio”, finalizó Solórzano.

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Redacción

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