Cuando elegimos pareja ¿Cómo influye nuestra infancia?

(Por MSc. Jacqueline Pérez Navarro, para El Guardian) – La infancia es la etapa en la que se está en constante aprendizaje y exploración, es donde se construye la propia percepción de lo que hay alrededor. Las primeras relaciones son con los cuidadores principales, por lo que la forma y el tipo de relación con ellos van a ser sumamente importante a la hora de establecer la calidad de las relaciones a lo largo de la vida.

El estilo de apego en la infancia es una variable que juega un papel importante en el establecimiento de relaciones afectivas sanas en la edad adulta.

¿Qué es el apego?

Bowlby, en su teoría del apego, hace referencia a los vínculos emocionales que se crean con otros a lo largo de la vida. Primeramente, con los progenitores durante la infancia, después con otras figuras de apego como hermanos, familiares, amigos y demás.

El vínculo emocional que se crea con los cuidadores principales tiene un impacto directo en cómo cada persona se siente segura, confiada y protegida.  Las funciones principales del apego son: permitir la exploración, dotar de regulación emocional y la seguridad.

Tipos de apego:

Seguro: Es aquel en que el niño confía en que sus cuidadores serán accesibles, sensibles y colaboradores con él. Esta dinámica hace que los pequeños se sientan queridos y protegidos.

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Este tipo de apego se asocia con relaciones positivas en las que hay mayor autonomía, mejor selección de la pareja (evitando problemas de dependencia), mejor establecimiento del vínculo, ideas positivas y a la vez, realistas sobre el amor, así como una mejor elaboración de la ruptura.

Ansioso: El niño ha tenido cuidadores muy inestables, esta inseguro de si sus progenitores serán accesibles y si lo ayudarán cuando necesite. Esta pauta de conducta se refuerza cuando el progenitor se muestra accesible en algunas ocasiones y en otras no; también se da por las separaciones y por las amenazas de abandono.

Con respecto al apego ansioso se relaciona con personas propensas a desarrollar dependencia afectiva y aprenden a vivir las relaciones con miedo e inseguridad. Una continua necesidad de confirmación de que se es amado. Suelen tener dificultades con la autonomía, búsqueda y selección de pareja rápida, miedo a no ser amado o amada y a la pérdida, celos más frecuentes, ideas contradictorias sobre el amor, mayor dificultad para romper una relación e inestabilidad e inseguridad emocional.

Evitativo: Los niños con este estilo de apego han sufrido rechazo continuo por parte de sus cuidadores y sus necesidades no han sido atendidas adecuadamente. La relación con los cuidadores estuvo marcada por una distancia emocional unida a una falta de disponibilidad.

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Este tipo de apego tiene que ver con relaciones desconfiadas y distantes y se observan conductas como poca autonomía emocional, miedo a la intimidad, dificultad para establecer relaciones (aprendieron que no pueden contar con sus figuras de apego), expresar sentimiento, ideas pesimistas sobre el amor, aparente facilidad para la ruptura e inseguridad. Forman una coraza invisible, por miedo a ser rechazados.

Las dificultades emocionales que se vivan a largo de la etapa infantil van a ser cruciales para el desarrollo emocional y cognitivo. No depende tanto de la magnitud del suceso, sino del momento evolutivo en el que se haya dado y también de la contención y apoyo que se ha tenido.

Investigación realizada en la Universidad de Alcalá, España.

El objetivo del estudio fue analizar la relación entre el historial de maltrato infantil y la perpetración y victimización de violencia en el noviazgo.

Los resultados muestran que las personas que han sido víctimas de maltrato físico o maltrato psicológico en la infancia perpetran y sufren violencia con mayor frecuencia en sus relaciones de noviazgo. Por otro lado, las personas que han sido objeto de maltrato psicológico en la infancia ejercen significativamente más agresiones físicas contra la pareja.

También encontraron que el abuso y la negligencia infantil aumentan las probabilidades de sufrir lesiones a manos de la pareja. Así, los diferentes tipos de maltrato en la niñez (abuso físico, abuso emocional, abuso sexual, negligencia física y negligencia emocional) aumentan el riesgo de victimización y perpetración de violencia íntima de pareja.

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Nadie dijo que el convivir es algo fácil.

Nadie dijo que la relación de pareja es algo fácil, ya que los miembros, traen consigo experiencias sanas y no tan sanas de su infancia. Ambos provienen de diferentes tipos de hogares que los criaron de forma diferente.

Por tal motivo conocer los problemas que cada uno puede tener antes de entablar una relación seria, ayuda al individuo a conocer sus emociones y al reflexionar sobre los sentimientos de miedo, angustia, dolor, rabia y desconfianza, abre las puertas para una “liberación emocional”, de esa forma se toma la responsabilidad que tiene cada persona en una relación sentimental.

A partir de las experiencias de la infancia y de las heridas que se pueden tener desde esa etapa, iremos conformando nuestra personalidad e identidad, es importante identificarlas para empezar a sanar, esto se logra a través del propio conocimiento en colaboración con un proceso terapéutico.

Redacción

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