Conflictos laborales: recomendaciones para gestionarlos

(Por MSc. Jacqueline Pérez Navarro, El Guardian) – En toda situación laboral se dan diferencias entre los compañeros, que pueden afectar tanto a las relaciones personales de los colaboradores como al rendimiento laboral.

Cuando se trabaja con personas, cada una de ellas como persona individual tiene características que conforman su personalidad de manera única y eso enriquece el equipo de trabajo. Evitar el conflicto, tiende a que este crezca y genere otros conflictos, por eso es importante disponer de herramientas para decidir y poder gestionarlos cuando sea necesario.

Los problemas en el trabajo surgen por diversos motivos, ya que son muchos los factores que influyen en la generación de un conflicto, por lo que es importante conocer las causas y el efecto que puede ocasionar, para gestionarlo de la manera más óptima para todas las partes involucradas, para mantener y fomentar un buen ambiente de trabajo.

Causas de conflictos laborales.

  • Conflicto de relación: Suele producirse al haber un choque de diferentes personalidades entre los colaboradores de un equipo o departamento, ya que cada persona tiene características de personalidad que la definen.
  • Conflicto de información: Este problema se da a través de malos entendidos entre los colaboradores, como una mala comunicación o transmisión de datos o instrucciones deficientes. Cuando se trabaja con personas se tiene que fomentar la comunicación, es preferible contarle a alguien algo dos veces y que sepa que forma parte de la tarea, del proyecto, del entregable, la reunión y demás, que dar por supuestos.
  • Conflicto de intereses: Esto se produce cuando cada uno de los colaboradores tiene necesidades diferentes y hace sus actividades o tareas obstaculizando los intereses de los otros miembros del equipo.
  • Conflictos estructurales: Se generan por desigualdades culturales o educacionales en cuanto a los roles en la línea de trabajo.
  • Conflicto de valores: Cuando un colaborador intenta imponer sus valores personales a otro miembro de su equipo de trabajo.
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Consecuencias de los problemas laborales

Los problemas en el trabajo no son buenos para la organización ni para los colaboradores. En ese escenario todos pierden. Cuando no hay motivación ni satisfacción, el rendimiento disminuye, se cometen errores, lo cual afectará a la productividad y competitividad de la organización.

Al contrario, las empresas donde sus colaboradores tienen un mayor nivel de compromiso y motivación incrementan su productividad y aumenta la fidelización de clientes. La insatisfacción laboral aumenta el costo por absentismo laboral, incrementa la rotación del personal y genera una mala imagen para la organización.

A nivel individual, la desmotivación por conflictos laborales, termina generando una profunda frustración y un sentimiento de insatisfacción, ya que no hay realización en el plano profesional.

Recomendaciones para gestionar conflictos laborales.

  • Aceptar el problema: En el momento en que comienza a existir un conflicto laboral, lo mejor es no ignorarlo o fingir que no existe, ya que conforme pasa el tiempo, el problema avanzara. Esto solo generará más tensión entre las personas implicadas.
  • Respetar el tiempo de cada uno: Cada persona necesita su tiempo para asimilar el conflicto, para pensarlo y para encontrase emocionalmente más tranquilo. Existen compañeros de trabajo que no pueden esperar, porque no les gustan los conflictos o porque se sienten mal por lo ocurrido, pero es muy importante para la resolución del mismo que se respete el tiempo de cada uno, si el compañero en ese momento no está preparado para hablar de lo ocurrido y buscar una solución entre los dos, insistir solo empeorará la situación.
  • Evitar promover ataques personales: Lo importante es promover un flujo de comunicación efectivo en el que las partes implicadas puedan exponer su punto de vista, sin necesidad de atacar directamente a otros.
  • Reunirse cara a cara: Tratar con el conflicto en persona puede ser bastante difícil, pero aún así, es increíblemente importante.
  • Conversación orientada hacia el objetivo: Conversación para que las partes involucradas puedan expresarse, llegar a acuerdos y poder resolver la situación.
  •  Buscar una solución inmediata y eficaz: En cuanto más rápido se pueda hablar objetivamente, más inmediata será la solución que se encuentre, y tener presente que es fundamental que la solución responda positivamente al cambio y su aplicación.
  • Llegar a acuerdos convenientes para cada parte: De los aspectos negativos también pueden surgir claves positivas que hagan coincidir a los involucrados, para hallar la disposición de integrarse y presentar diversas posibilidades de solución del problema, en las que se tomen en cuenta todos los puntos de vista.
  • La empatía: Es necesario ponerse en el lugar del otro para poder resolver el conflicto de la manera más acertada, intentar comprender lo que ha ocurrido, lo que le lleva a actuar de una manera o de otra, en qué momento se ha desarrollado el conflicto. Esta empatía es necesario trabajarla tanto con los demás como nosotros mismos, si hemos sido los que hemos generado el conflicto.
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Mantenerse en sintonía con la cultura de la organización y las necesidades de las personas siempre será el mejor barómetro para evaluar las maneras de manejar y dar solución a conflictos en el trabajo. Lo ideal es tener un enfoque colaborativo de solución de problemas.

Redacción

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