Dicen que no va a pasar nada, y para sostenerlo aseguran que la Unidad de Investigación y Análisis de Riesgo de la CNE detectó una afectación en la cuenca del río Abrojo a unos cuatro kilómetros de Ciudad Neily.  Se trata de un deslizamiento ubicado en la parte alta de la cuenca que es conocido por la institución desde hace muchos años.

Los Geólogos de la CNE explicaron que las lluvias generadas por este evento agrietaron y produjeron desplazamientos en la cuenca lo que alarmó mucho a la población, especialmente, la que vive en la parte baja, en una comunidad llamada Abrojo Norte.

La CNE tomó la decisión de movilizarlos de manera preventiva, mientras se hace el estudio correspondiente y se descarta alguna afectación en la población.

El Presidente de la República, Luis Guillermo Solís, desmintió categóricamente lo rumores que circulan en redes sociales sobre posibles cabezas de agua o la ruptura de plantas hidroeléctricas. “Quiero insistir en que no den falsas alarmas a la población,  giré la orden al Presidente Ejecutivo del ICE, Carlos Obregón, para que revisará todas las estructuras y me confirmó que todas están en perfecto estado”, apuntó.

El mandatario indicó que en caso de que la población reciba un reporte de riesgo se comunique inmediatamente con la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) al 2210-2801.

Durante estos días la escuela de Geología de la Universidad de Costa Rica y personal de la CNE realizarán un modelaje de la cuenca para conocer mejor su dinámica y descartar por completo el peligro.

Además se sobrevoló el río Claro en Pavón de Punta Burica, una zona poco poblada, pero con una comunidad llamada Pavón ubicado en una margen del río.  La observación determinó que existen pequeños y medianos deslizamientos, pero que no generan represamiento.  Durante el día de hoy se están realizando valoraciones por tierra para determinar la vulnerabilidad de esta población.

En la Zona norte se sobrevoló la ladera norte y sur del Volcán Miravalles, donde  se observó abundantes deslizamientos que afectan en las quebradas Bravo y El Cerro, así como los ríos Zapote, Bijagua, Naranjo Pichardo y en la parte sur los ríos Raudales, Higueron, Hornillos y Cuilapa.

Esta región fue evaluada por personal del ICE, SINAC y la CNE y se observó una importante cantidad de troncos, pero no hay represamiento en ninguno de los cauces mencionados.